DOÑA PATRICIA

En esta oportunidad les quiero compartir un poco de la historia de mi madre; tal vez es la historia de muchas mujeres, pero para mí, es mi orgullo e inspiración.

Hace 16 años sufrimos una gran pérdida en mi familia, murió mi padre; yo era la hija mayor con solo 10 años de edad y tenía un hermano menor de 6 años. Mi madre quedó sola, sin un trabajo estable, con una casa por sostener y dos niños pequeños con un futuro por delante.

Fueron tiempos muy difíciles pues por una parte mi padre era el sustento económico de mi familia, en aquel entonces hubo escases de comida, ropa, juguetes; navidades en los que el niño Dios ya no traía los regalos que pedíamos; algunas mañanas en las cuales ella no sabía si tendríamos que comer durante el día, algunas veces no podíamos llevar al colegio todo lo que nos pedían. Yo en esos instantes, no comprendía muy bien la situación tan difícil por la que pasaba mi madre, aunque ahora lo entiendo un poco mejor; para mi mamá no fue fácil llevar solo su tristeza y la pérdida de un amor, sino también la nuestra.

Sé que mi mamá tuvo el dilema de trabajar en la casa o cerca si era posible, o trabajar en una empresa, pues no tenía como pagar quien nos cuidará, y a todo lo anterior sumarle, que vivíamos en un barrio popular, el barrio Paris en Bello, el cual en el año 2000, padecía la violencia de bandas criminales, las cuales se disputaban el poder casi todos los días, a veces a plena luz del día, a mi mamá le toco luchar, para que sus hijos no fueran presas de esta violencia, y su hijo no fuera incorporado a alguna banda criminal.

Sé que todo esto fue duro para mi mamá, sin embargo; ella fue siempre fue muy fuerte y valiente, pues ha logrado, que ahora, 16 años después, mi hermano y yo hayamos podido terminar el colegio y emprender una educación superior, que podamos ser personas de bien, y que no nos hubiera faltado lo necesario para vivir.

Algunas personas, a veces dicen que a mi mamá ha sido muy buen padre y madre, que hizo que nunca faltara mi papá, aunque yo les digo que no estoy de acuerdo, pues nunca se puede remplazar un padre, yo siempre lo he extrañado; pero lo que si les digo, es que mi mamá si es tan BUENA mamá, que ha logro que esa falta no sea tan grande.

Ahora estoy en otra etapa de mi vida, pues pronto  me voy  a casar, y me da nostalgia el pensar que ya no estaré en mi casa y no veré a mi mamá todos los días, sin embargo quiero que ella sepa y tenga un símbolo  que le recuerde que siempre formará parte importante de mi vida, que estoy profundamente agradecida por el buen ejemplo y amor que me ha dado toda la vida, y que podrá contar conmigo, pues espero siempre ayudarle no solo económicamente, que estaré cerca a ella, y que la Amo mucho.