SER COMO MI MAMÁ

Todavía tengo ese recuerdo, él estaba sentado al lado mío, en ese bar de rock suave, llevaba más de una hora diciéndole a cada una, esas verdades que parecían sacadas de un libro esotérico, las palabras eran bombas que detonaban lágrimas y caras de confusión. Llego mi turno, la verdad no quería ni mirar a este hombre, estaba demasiado incomoda, ya imaginaba un largo discurso de por qué me había estancado en la vida… cuando abrió la boca, solo pronuncio una frase: “Cuando aceptes que eres como tu mamá, tu vida va a mejorar”.

La noche siguió avanzando hasta que llego a su fin, pero yo me quede congelada en ese instante, escudriñando entre las palabras, buscando su sentido oculto, pero no encontré nada, eran palabras limpias y con un significado literal. Esa sentencia tenía algo de sentido, había tratado por mucho tiempo alejarme de los paradigmas establecidos por mis padres, trataba de sacudirme día a día de sus ilusiones puestas en mí, pero sobre todo quería la libertad que no tuvo mi madre.

No entendía como una persona de alejaba tanto de sí misma para hacer feliz a los demás, ella no veía la hora de ayudar a alguien, de darle un buen consejo, buscaba la forma de alegrarle el día y si se tenía que sacrificar lo hacía con gusto. Siempre la veía y pensaba: “Esto es una pantalla, ¿Cómo puede ser feliz así?” Por ejemplo, para su boda tenía las ilusiones de muchas mujeres, un vestido de novia pomposo, una fiesta grande y estar rodeada de todos sus familiares y amigos, aun así, se casó en secreto en un país vecino, sin vestido, pastel o fiesta y solo escucho el reproche de los suyo cuando les conto. Más adelante quiso estudiar derecho, pero no pudo hacerlo, las tareas del hogar y el machismo de mi padre se lo impidieron.

Pero cuando se estrenó como madre entendió, según ella cuenta, lo que era de verdad el amor y que todo sacrificio anterior había valido la pena, por eso cuando de manera sorpresiva llego su segundo embarazo, decidió llevar al limite su salud y luchar con todassus fuerzas contra su útero débil y lleno masas y a pesar de todos los pronósticos mi hermana nació completamente sana. Nos entregó su tiempo, nos enseñó con su propio ejemplo las cosas importantes de la vida y era capaz de dejar sus propias tristezas a un lado para encargase de nuestra felicidad.

A veces la notaba mirando con ilusión , tal vez deseando un día de descanso para ella, o un lindo vestido, algo de tiempo para estudiar, luego nos miraba, nos regalaba su mejor sonrisa y todos esos pensamientos quedaban atrás. La verdad no podía aceptar la abnegación de mi madre, su capacidad de entregar tanto amor a los demássin pensar muchas veces en ella misma. Con los años y dejando atrás mi rebeldía adolescente volví a ella, se convirtió en mi mejor amiga, cómplice y concejera oficial, con el tiempo entendí su motivación para vivir la vida como la ha vivido: La mejor forma de amor propio, es amar a los demás.

Ahora la admiro, veo como brilla cada que entra a una habitación, da un consejo, cuenta un chiste para subir el ánimo o canta a todo taco y desde el fondo de mí quiero y acepto con toda alegría el regalo que la vida me dio y es ser algún día como mi mamá.