Era una noche del mes de diciembre de 2012, cuando nos dirigimos a un restaurante para comer algo, luego de realizar ciertas compras en el centro comercial, yo me encontraba en compañía de mis padres y mi abuela; llegamos al sitio nos sentamos y ordenamos; yo un gratinado de pollo, como olvidarlo, como olvidar esa noche si encontré a una mujer especial y dulce que me hizo conocer el amor incondicional.

Todo comenzó luego de entregarnos la carta y regalarnos una hermosa sonrisa, ahí fue que empezamos con un largo y hermoso juego de miradas y de sonrisas correspondidas entre esta mujer divina y yo. Esa noche quedo grabada en mi mente y en mi corazón al igual que su rostro y tantos sentimientos que con tan solo algunas miradas y sonrisas había despertado en mí. No me atreví a hablarle en esa noche, pues soy algo penoso, simplemente comimos y nos fuimos  a descansar.

Días después volví con mis padres a almorzar en este mismo sitio, con la ilusión de volverla a ver y enfrentarme a mis penas y miedos para por lo menos dirigirle algunas palabras; cuando entre lo primero que vi fue unos ojos preciosos y brillantes acompañados por una sonrisa, eran los ojos de aquella mujer hermosa que nos había atendido unas noches atrás, nos sentamos y comenzó de nuevo el juego de miradas y sonrisas , luego de terminar el almuerzo me decidí a hablarle, pero ella se anticipó y me hablo primero , me pidió mi número y yo medio nervioso y lleno de alegría se lo dije. Desde este día comenzamos a salir durante un mes y nos volvimos novios, en este momento todavía nos encontramos juntos y con planes de casarnos y cumplir muchos sueños y metas juntos.