En un mundo surreal donde los amores se encuentran, más allá del espacio y del tiempo, en un universo donde todas las dimensiones podrían ser la misma cosa; se encuentran las almas gemelas como si estuvieran esperando verse cada una con la “Especial” el alma que encaja perfectamente con su esencia.

Y en medio de toda esta fórmula etérea encontramos dos almas, tan perfectas que parecían estar cada una mirándose en el espejo de lo sublime e irónicamente eso era lo que impedía que pudieran verse cada una como el alma gemela de la otra.

Ellas sobrevivieron de esta manera durante largo tiempo, buscando su alma “Especial” en cada rincón sin  lograr su cometido.

De repente el universo confabuló para que estas almas estuvieran juntas en una misma existencia, la una iba al encuentro de la otra, como el yin y el yang complementándose, unidas atravesando ríos de luz dorada y violeta  logrando una hermosa transmutación que explotaría en miles de rayos al exponerse a la luz y fue así como encontraron regocijo en la alquimia de lo infinito