El 27 de mayo del 2013 viajé con un grupo de amigas a San Andrés. Yo hice este viaje poco después de graduarme como pianista, y me encontraba muy decepcionada porque había terminado con mi novio también pianista con el que llevaba siete años. Hice este viaje con el fin de despejarme y descansar. Un día después de llegar a la isla conocí con mis amigas un joven llamado Juan David que se encontraba con su padre haciendo el mismo tour que nosotras. Ellos eran de Medellín también y coincidencialmente estaban hospedados en el mismo hotel que nosotras. Con excepción de mi persona, mis amigas estuvieron hablando toda la tarde con él. Yo estaba absolutamente hermética y no quería relacionarme con nadie. Finalmente en la noche salimos a bailar y me puse a conversar con él, y me di cuenta que Juan David estaba en San Andrés por la misma razón que yo… Él también había terminado con su novia de toda la vida. Esa noche nos despedimos y ya no nos veíamos más porque ellos partían al día siguiente. Mi viaje continuó y yo no volví a pensar más en él. Finalmente el día que regresaba a Medellín Juan David me llamó para invitarme a salir el día siguiente. A partir de entonces empezamos una bonita amistad, que se desarrolló en un principio por teléfono ya que él no podía permanecer en Medellín porque trabajaba en una obra a cuatro horas de la ciudad. Para mí era muy particular aprender de lo que él hacía como ingeniero civil, porque es absolutamente diferente a lo que yo me dedico que es el arte. Pero poco a poco me fui enamorando de su profesión, pero sobre de él. Tres meses después de habernos conocido, a Juan lo llamaron para hacerle una entrevista en una empresa aquí mismo en la cuidad. Juan se quedó con la bacante y todo empezó a tomar forma. Juan es una persona increíble y Dios me regalo el privilegio de conocerlo. Ahora soy mucho más feliz que antes y le doy gracias a Dios por lo que sucedió con mi ex novio. Ahora después de casi dos años de noviazgo, Juan y yo estamos comprometidos.