“El cuento mágico de la princesa que encontró a su príncipe por error, enviando un mensaje de texto desde la máquina del tiempo”.

En un lugar no tan lejano hace 21 años, hubo un encuentro casual entre un noble caballero de la región y una sonriente dama de la provincia vecina.​

En un inolvidable festejo, sus jovenes miradas se encontraron, sus corazones vibraron, sus cuerpos temblaron en la oscuridad de la noche y sus labios se unieron en un profundo beso. El encuentro fue fugaz, la noche muy corta, y en pocas horas un nuevo amanecer llegaba con la dolorosa separación de sus hechizadas almas.

El caballero y la dama vivieron en la distancia, pero con un silencioso sentimiento que sólo ellos conocían por la magia de aquel beso. 

A pesar de los océanos y kilómetros que los separaban, siempre supieron que sus vidas avanzaban pero con la certeza de estar cada vez más lejos. Eventualmente conocían de sus vidas por los cercanos soberanos del reino y uno que otro escrito personal que los actualizaba con noticias propias.

​Aunque la vida no era fácil para ninguno de los dos, el príncipe y la princesa eran felices, pero sus corazones no habían logrado sentir de nuevo la maravillosa ilusión de amar.

Después de tener todo perdido, en un día soleado del pasado octubre, algo inesperado sucedió y un mensaje recibido por error les devolvió la magia del hechizo. Ellos no lo sabían. Pero sus corazones se conectaron desde lo más profundo de sus almas por una oculta y lejana cápsula de amor.  Desde ese día de octubre, y aún en la distancia, el príncipe y la princesa de repente se encontraron listos para el amor al mismo tiempo.

Los mensajes y llamadas cada día eran más frecuentes. El encuentro era inminente, creyeron en su instinto, y debía suceder. Fueron tres largos meses para encontrarse de nuevo. El príncipe y la princesa recuperaron 21 años separados. Hablaron hasta el amanecer, se besaron interminablemente como esa primera vez, recordaron felices sus anteriores encuentros, celebraron el amor con mucho vino, se miraron a los ojos bajo las estrellas, hicieron planes para toda la vida y entendieron que sus corazones vibraban en la misma frecuencia.

Hoy, 7 meses después, y con los acordes de un afinado violín, el príncipe y la princesa decidieron unir sus almas en un amor profundo para enfrentar al universo como uno solo. Siguen lejos, aunque sus corazones muy unidos, viajando juntos por el mundo y esperando el día de estar unidos para siempre.

Este amor es infinito, no importó cuánto tiempo tuvieron que esperar para encontrase de nuevo, porque sus corazones se estremecen de amor estando juntos, y el hechizo del beso los mantiene tan unidos que se ve siempre brillar en el horizonte a un caballo blanco y su carroza. En el resplandor, deslumbran el príncipe y la princesa viviendo su eterna felicidad.

Un cuento mágico inspirado en el amor de mi vida.