Todo empezó en el 2011 con una adolescente de 15 años que estaba atravesando una ruptura amorosa muy fuerte, la cual despojo toda idea de casarse o encontrar a alguien con quien compartir la vida. Sin embargo, esta joven no se rindió. Si, como dije no se rindió. Y saben por qué? Porque se dio cuenta que el amor es algo tan sagrado como para dejarse caer por el primer hombre que no compatiera conmigo. Esa adolescente soy yo, Natalia. Les voy a contar mi historia desde ese día donde tuve la fortuna de conocer al hombre de mi vida.

Al pasar el tiempo, comencé a salir con mis amigas y sus amigos para distraerme un poco y olvidarme de aquel hombre por el que tanto sufrí. En una de estas salidas fue un joven llamado Ricardo de 15 años de edad al igual que yo. Mi primera impresión al ver a Ricardo fue la de un hombre muy atractivo, y como toda mujer decidida opte por intentar hablarle y saber un poco de él, pues soy una persona muy extrovertida y directa; sin embargo  esto no fue posible ya que Ricardo tomo la delantera y demostró toda la noche ser un hombre muy divertido, extrovertido, amable e interesado.

Para contextualizar un poco la historia cabe aclarar que esto sucedió en la época del boom del BlackBerry (celular cuyo chat realiza un conteo de contactos), todas mis amigas y yo nos preocupábamos constantemente por obtener may0or numero de contactos en el celular al igual que todos, es por esta razón que aquella noche no dude en agregar a Ricardo a mi lista de contactos, él no comentó nada cuando lo hice. Se acabó la noche y no pasó nada, no me mando mensaje alguno ni se manifestó. Así que aburrida me fui para mi casa y me olvide e lo ocurrido. Al dia siguiente alrededor de las 5 pm, recibo un mensaje de Ricardo Arias que dice: “ Me vas hablar algún día, o solo me agregaste para tener más contactos?” No podía creer que había otra persona tan directa como yo en el mundo y fue ahí donde empezó una conversación que duro 3 días seguido incluyendo noches donde ambos nos cuestionábamos por todo y donde el principal objetivo era conocer al otro. A la tercera noche surgió el tema de “amor” donde Ricardo expuso que enamorarse no era más que sufrir y perder, por el contrario a pesar de mi desilusión amorosa, le expuse que yo opinaba todo lo contrario que enamorarse era aprender, ganar, conocer; a lo que él respondió: “ hay una imagen que habla de un juego y dice lo mismo que te estoy diciendo”, sin dudarlo me envió la imagen esta decía: “juguemos a ser novios y el que se enamore, pierde.” Seguido de esto me dio que si jugábamos, consistía en pretender ser novios y al pasar el tiempo el que se enamorara sería el perdedor, la única regla era no decirle a nadie que era un juego.

Pasando los días Ricky y yo sostuvimos durante tres meses la relación de juego, donde después del primer mes yo ya estaba muriéndome por él. No obstante, durante una semana Ricky cambió por completo, no me llamó, no me visitó, solo se dignó a decirme que teníamos que hablar el viernes en la noche de frente. Yo asustada accedí a la cita y me fui divina, dispuesta a todo y sobre todo a luchar porque me di cuenta que conocí a un hombre especial, diferente. La cita fue un picnic nocturno en el Castillo de los balsos ya que tengo facilidad para entrar, debido a que estudiaba en el Colegio Gimnasio Los Pinares que limita con el castillo. Ricardo sin rodeos me miro a los ojos y me dijo: “No puedo seguir jugando esto” me asuste, continuó: “yo… yo…” me dio un beso, me cogió la mano y me dijo: “perdí”.

Entienden lo que me dijo? Que perdió, esa hermosa frase me cambió la vida, me dijo que estaba enamorado y justo en ese instante empezó un noviazgo que hoy 2015 continúa, llevamos 4 años de novios, tengo 19 años y me siento la mujer más afortunada del mundo por contar con alguien como él. No habido un solo día en el que no me saque una sonrisa. Aprendí a sentir pasión por el futbol, a respetar y honrar a mis padres, a sentir orgullo por mí y lo que soy. Hemos crecido juntos.

No caben todos los hechos y detalles para expresar lo que me asegura y convence de que esta es la mejor historia de amor que comenzó con un encuentro casual, sí creo en los finales felices, sí creo en la fidelidad y sí creo en el amor verdadero.