Hace unos 5 años salí de fiesta con unos primos y hablando con uno de ellos me entere que estaba trabajando en un sitio donde trabajaba una chica que me llamaba mucho la atención y le pedí que organizara una salida con el fin de conocerla o que me la presentara personalmente, intente convencerlo en un par de ocasiones para que saliéramos y la invitara a ella sin decirle nada sobre mí, pero nunca se dio la oportunidad… pasaron los meses y no había respuesta de nada … así que decidí hablarle yo así fuese solo virtualmente y empezamos a intercambiar algunas palabras por las redes sociales, algunas solo para saludar y otras con fines de conocer más sobre ella… hablamos así unos cuantos meses sin que pudiera tomar el valor de decirle que saliéramos y en poco tiempo las cosas se disolvieron y parecían echadas al olvido….

…pasaron meses y de la nada volví a saber de ella y hubo algo dentro de mí que me hizo provocar una emoción enorme solo con ver un simple “hola” en la pantalla… volvimos a conversar por medio de redes sociales y cada vez que hablaba con ella o me conectaba  y veía su luz encendida sentía que mi día cambia de inmediato… no pensaba en nada más que en ella y me hacía sentir como un pequeño niño ^_^

Allí me di cuenta que algo que me hiciera sentir tanto con simples palabras tenía que tener un valor aún más grande escondido y empecé a encaminar todos estos sentimientos hacia ella y dejarle mensajes frecuentemente para mostrarle que mi interés era más grande cada día y que lo que estaba sucediendo no se iba a quedar solo en una virtualidad… ya que se me había hecho más que un placer hablar con ella día a día a tal punto de hablarle de una manera más amigable… más íntima… más cariñosa… se había convertido en un ser muy importante de mi día a día, se había convertido en la belleza que hacía que mi mundo cambiara.

Me mataba la curiosidad sobre ella, quería saber mucho más con cada día que pasaba, quería saber sobre su día, como le iba en lo que hacía, sus gustos, sus aficiones, sus hobbies, sus paciones… me encantaba definitivamente conversar con ella… hasta que un día le pedí su número telefónico y me lo dio… no lo podía creer… podría al fin escuchar esa voz que solo me había imaginado por meses… sin pensarlo mucho la llame un día que sabía la encontraría y no podía creer esa voz que escuchaban mis oídos… el simple sonido de su voz hizo que mis palabras escasearan y temblaran al salir de mi boca… “sonara de pronto cursi o exagerado pero era la voz más bella que había escuchado en mi vida”… sentí que mi vos se quebraba y no pude sostener la conversación por mucho tiempo, porque todo se me revolvía… todo me temblaba…

Pasaron semanas para volver a escucharla pero el momento me hizo olvidar la espera, su vos me hacía sentir mejor de lo que me había sentido jamás… cada palabra me hacía sentir como si estuviese a mi lado… como si realmente estuviésemos solos ella y yo… sentí que lo que estaba pasando no era solo de pequeños instantes… sentí un gran impulso por hacer más… por querer más… sentía ganas de abrazarla y verla directamente a los ojos, porque solo así descubriría si tanto que estaba sintiendo era real… si tanto que nacía y crecía dentro de mí día a día podía seguir su curso y nunca dejar de crecer… sentí que necesitaba verla… que necesitaba tenerla así fuese por unos instantes junto a mi… y tome el valor de pedirle que saliera conmigo…

… ella aceptó, pero las cosas no salieron bien y por motivos externos a nosotros no nos pudimos ver y más aún, tales circunstancias hicieron que lo que fuera que estaba pasando entre nosotros se opacara un poco…. pero no podía dejar que las cosas se quedaran así… no podía permitir que algo que nunca había sentido lo dejase por un simple inconveniente que se nos presentase e insistí en seguir hablando con ella, seguirle dejando mensajes por casi un mes más luego de que sucediese el percance y después de eso le pedí nuevamente que intentáramos vernos con la posibilidad que ella ya no quisiese, pero muy por el contrario acepto y no lo podía creer… creo que salte de la emoción… era algo con lo que había soñado por meses enteros no sabía cómo reaccionaría al tenerla frente a mí… no sabía cómo lo haría ella… pero concretamos nuestro encuentro  en un centro comercial para ver una película… llegue un poco antes de la hora de encuentro y los minutos pasaron tan lentos que parecieron horas… aun sin verla, sin saber si realmente llegaría me sentía tan nervioso como mi primera cita cuando era solo un adolescente… miento… me sentía más nervioso y más ansioso que en ese momento… todo, absolutamente todo se resolvería al verla frente a mi… decidí adelantarme e ir comprando los boletos de la función y al salir de la fila la vi allí frente a mi… creo que me paralice y no pude sino mirarla por un instante…luego,  me acerque a ella con mi cuerpo temblando como si me faltasen las fuerzas por completo… era la primer ves que la veía y sentía la emoción de cuando conoces a alguien de mucho tiempo y deseabas realmente verla y abrasarla… luego de ese instante nada… absolutamente nada volvió a ser lo mismo… en ese instante descubrí que ella era ese algo que todos buscamos… que ella era el porqué de estar tan feliz por meses y meses antes de ese día y que todo me decía que por qué no seguirlo siendo… en fin, la cita convirtió el día en un bello día… pero llego la hora de despedirnos sin saber que aquello que yo sentía ella lo había percibido, sin saber si ella había sentido algo parecido… pero algo mágico paso … un beso sello la cita… un beso con un toque de magia que aún no se borra… un beso que me decía a gritos no la dejes ir…

…pasaron un par de días y no supimos mucho el uno del otro y decidí llamarla porque sentía la necesidad de escucharla… sentí unas enormes ganas de verla a los ojos… de ver esos mismos ojos que me hicieron perder de este mundo esa bella tarde y estar en un lugar maravilloso… quedamos en vernos un momento ya que no tenía mucho tiempo ese día y la cite cerca de donde la había dejado el día que nos vimos por primera vez … llegue donde le había explicado y conforme a como pasaban los minutos me sentía aún más nervioso que la primera cita, este día le llevaba flores y esperaba le gustasen… la vi venir por la acera y mi corazón palpito como nunca… se me quería salir del pecho… no podía creer que la estaba viendo de nuevo… la abrace muy fuerte y pude darle un pequeño beso que me hizo suspirar fuertemente y me hace aún suspirar cuando lo recuerdo… nos vimos unas cuantas veces más por unas 3 semanas y me invito a su casa para conocer a su familia… me di cuenta, o más bien confirme que ella también quería que eso que estábamos viviendo… que eso que estábamos sintiendo no se quedase solo en momentos que olvidaríamos y yo estaba más que convencido que lo que sentía era más grande que cualquier cosa y mi ser entero me decía a gritos que no dejase que nada de eso acabase, que luchara por eso tan grande que sentía y que lo alimentara a cada segundo… esa tarde en su casa le pedí que fuese mi novia…. y dijo que SI…

Ese 4 de agosto hace ya casi 3 años empezó una historia de nuca olvidar… una historia de nunca acabar… historia que cada vez se le suman más aventuras, más experiencias que nos hacen crecer, que nos unen aún más… instantes llenos de miradas, de palabras, de cariño, de amor, de felicidad… una historia que me hace volar, que me hace soñar y me mantiene aún hoy en ese sueño del que nunca pero nunca deseo despertar, porque solo con ella para siempre deseo estar.