Por: Natalia Velásquez

Mamá ha estado allí, aun cuando no está cerca, la puedo sentir; aun cuando la distancia nos deja un huequito a ambas en el corazón.

Ella siempre ha alentado mis sueños. En su infinita sabiduría, siempre ha sabido infundir en mis pensamientos que, a través de la preparación, lograré alcanzar mis propósitos.

Ella siempre ha tenido una palabra de aliento para esos instantes en que me pesa hasta el alma. Mamá tiene esa maravillosa habilidad de levantar mi ánimo y las ganas de luchar.

Ella siempre, a pesar de que su mundo y el mío sean diferentes, tiene la capacidad de ponerse en mis zapatitos gastados para indicarme el camino.

Mamá, ella, siempre es y será mi fuente y motivo de amor. El ser más altruista, bondadoso y generoso que me pudo regalar Dios.