¡Le mie figlie (Mis hijas) son maravillosas! Pamela e Donatella son gemelas, tienen 20 años y están en la universidad. Pamela estudia comunicación social e Donatella, ingeniería industrial. Aunque sean gemelas, sus personalidades son muy diferentes… Pero no saben vivir una sin la otra, mamma mia!

Mi esposo es argentino e io sono italiana, pero las chicas nacieron en Medellín, donde tenemos un lindo negocio: una tanguería que vende pizza y pasta en plena zona rosa. A Donatella le encantaría dirigir este negocio, y a Pamela hacer el trabajo de comunicaciones.

Y bueno… Cada vez que se acerca el cumpleaños, llegan los rollos: ¿qué darles a las chicas que no tengan? Cada año, io elijo una joya para ellas, así que tienen aretes de diamante, anillos y aretes de esmeralda (porque le ragazze sono Tauro), pulseras de oro de 18 kilates… E papà Camilo se desvive por darles viajes. Han ido a China, Rusia, Europa, Suramérica, entre otros destinos. Las muchachas, por primera vez en su vida, se ponen de acuerdo en algo: que haya una sola joya para las dos. E io pongo el grito en el cielo.

– ¿Come quella gemma? ¿Se enloquecieron?

– No, mamma Francesca, mirá, es que queremos tener algo qué compartirnos. Siempre hemos tenido todo pero estamos separadas por eso mismo – me dice Pamela.

– No nos parecemos mucho, pero esta vez estamos de acuerdo, ma – repuso Donatella.

Bene, bene, estoy con ustedes, ragazze, una sola joya entonces.

E les arreglamos tutto en una caja mediana y un par de tiquetes aéreos en la mesa a ser abiertos. Los ojos azules de las chicas resplandecen ante la gargantilla de diamantes moldeada con cuatro corazones, que simbolizan nuestra familia, las dos niñas y nosotros. Lo más lindo es que detrás está la inicial de cada uno de nosotros… ¡Una joya única! Luego se abalanzan sobre los tiquetes: ¡Nueva York!

– Escogimos un lugar muy cosmopolita para que se den gusto luciendo sus joyas y su ropa. Recuerden que deben compartir, porque ustedes mismas nos lo dijeron – dijo papà.

– ¡SÍ! – Gritaron de contento.

Así como se unificó la joya, le ragazze también unificaron su energía y notaron sus similitudes. Parecían una sola mujer. Al regreso a Colombia, Donatella estaba más relajada y Pamela, más centrada. De no ser por la ropa, no habríamos sabido distinguirlas. Tutto por una idea y una joya.