Siempre había soñado con muchas mariposas azules. Salían de mis mangas largas y se confundían con el cielo. Lili sabe que me encantan los insectos, ¡es mi mejor amiga! Por algo estudié biología. Y Lili… Bueno… Es contadora… De campo poco pero de mariposas sí.

Cumplimos años el 7 de Agosto, en plena Feria de las Flores. Nuestras familias nos celebraban con un almuerzo conjunto año tras año y la pasábamos muy bien. Yo salí una tarde a buscar un regalo para Lili y me encontré un par de aretes: unas mariposas divinas con circones azules.

Le hice una carta a mano, dibujé una mariposa en una esquina y la envolví junto a la caja. Cuando le entregué el regalo, ella misma me dijo:

– Ay, Saris, tan hermosa, ¡te adoro!

– Y yo te adoro a ti, Lili, ¡vamos a volar juntas siempre!