Sí, soy la chica fashionista que todo lo quiere conseguir para estar en onda: la falda larga que tenía fulana en tal fiesta en Milán, el sombrero que la reina o la princesa usaba en el funeral de zutano en Praga, el collar que tenía la presentadora de televisión de TV5Monde… En fin, lo quiero todo aunque deba viajar a donde sea.

Y sucede que me encanta andar, porque además soy fashion stylist, Personal Shopper, bloguera y asesora de imagen… Lo paisa lo llevo en la sangre. Me fascina rebuscar en los lugares más extraños prendas que las chicas usan de otras maneras poco usuales –somos una fuente de ingenio y por eso siempre tendremos cómo vestirnos distinto– y usar la tendencia en mi diario vivir, porque yo respiro moda.

Mi novio Juan a ratos se desespera pensando en qué darme, pero simplemente lo calmo diciéndole que quiero más experiencias que cosas…

– Mi mujer hermosa, Elisa, por favor, quiero ser un novio normal, ¿me dejas?

– Jajajajaja, ay, amor, si no somos normales, invítame donde vos querás y haceme la vida más feliz, pero por cosas no te afanés, ¿listo?

– Jajajajajaja, ¡bellezaaaaaaaaa!

Se salió con la suya, me regaló el anillo de zafiros rosados más hermoso que haya podido hacerse. Le hizo un empaque de origami en forma de corazón para obviar la caja y darme el regalo… ¿Y quién dijo que quería quitármelo? Fui a París a analizar la última colección de Yves Saint Laurent, y todo el mundo me halaga el anillo:

Ohlálà! Très chic, mademoiselle! (¡Qué elegante, señorita!)

Merci beaucoup! (¡Muchas gracias!)

Soy el centro de las tendencias. Y cuando Juan me propone matrimonio, todo mi entorno también quiere entrar en la onda de una relación. Las cosas parecidas se atraen, al revés de los que decían que los opuestos se atraen. Y ahora mantenemos un hogar nómada en el que ambos trabajamos y nos divertimos juntos, yo con mi anillo de zafiros y él con la prenda más reciente que encontré en Bangkok, forever fashion.