Una noche sin luna, un cuarto oscuro, que solo era iluminado por el brillo de la pantalla del computador, en ese momento me decidí.

Todo comenzó iniciando una nueva etapa de mi vida, cumplir mi sueño de ser diseñador gráfico, sin embargo, algo más allá de todo me motivaba a asistir a ciertas clases, esas clases que por algunos motivos no gustan a muchos, pero ella estaba ahí.

Pasaron los días, incluso meses en los que hablábamos ocasionalmente y nuestras miradas se cruzaban solo por casualidad, no sabíamos que se nos venía al final.

Entre broma y broma yo trataba de acercarme a esa niña que iluminaba mis ojos, esa que con tan solo su dulce aroma, hacía de mi día un día mejor.

Invitaciones rechazadas, momentos de tristeza, días oscuros pasaron sin verla, sin sentirla, sin oírla…

El día llegó, una noche sin luna, un cuarto oscuro, iluminado por el brillo de la pantalla de mi computador, una conversación en común y todo sucedió, en medio de unas cuantas bromas, mi invitación fue aceptada y mi cuarto cambió de color, ya no se escuchaba silencio, solo el latir de mi corazón agitado por tan alegre momento.

Mi primera cita y algunas siguientes se veían obstaculizadas por el poco dinero que quedaba en mis bolsillos luego de una semana de pasajes y fotocopias en la universidad, pero eso no era impedimento, era la niña que quería y siempre  había una forma de conseguir un poco más, así la madrugada siguiente me esperaran varios carros para ser lavados y así recuperar el dinero que mi madre me había prestado.

Al fin pasó…

Una noche sentados en un parque, abrazados de tal manera que no queríamos perdernos el uno al otro, esa inocente y trascendental pregunta ocurrió: “¿Quieres ser mi novia?”, le susurré al oído, exponiendo mi corazón que casi saltaba de mi pecho por la angustia de una respuesta positiva… “Convénceme”, una respuesta que me dejó sin palabras, pero en la que mi cuerpo actuó, y un beso cerró esta propuesta.

Junio 13 de 2010 fue la fecha en la que ambos comenzamos una relación que hasta el día de hoy sigue con el amor a flor de piel, que nos ha traído grandes alegrías, en la que hemos enfrentado grandes retos y con la cual quisiéramos seguir para siempre.