Nunca me había considerado una mujer “de buenas en el amor”, es decir siempre estaba en búsqueda de ello, poder sentir esa sensación hermosa de la que todos hablan; de cualquier forma nunca lo había sentido, pero siempre había tenido curiosidad ¡así que me aventuraba! Pero nunca llenaban mis expectativas y otro de mis problemas era que ninguno de los chicos con los que salía quería ser mi novio.

Se preguntará el lector ¿tan feas es? considero que no, me gusto, pero creo que ese descubrimiento que estaba haciendo, a la edad de 15 años, es una realidad imprescindible: muchos solo buscan un rato. Se puede pensar que “por algo se
inicia” pero yo no iniciaba, después de 2 salidas no volvía a suceder nada más.

De cualquier forma siempre he sido una mujer aventurera, es decir, no es que me guste estar con uno y con otro ¡no! soy una aventurera en el mundo, me gusta mucho viajar, conocer; entonces decidí que como no tenia “ataduras amorosa en Colombia”, podía iniciar papeleo con mi universidad para ir a estudiar a España.

Pero antes de irme, empecé a trabajar con mi familia, he crecido con el negocio de mi familia e iniciar ahí hacia que todo fuera muy cómodo. El hecho es que olvide por completo a los practicantes, esas personas que siempre van cambiando en las empresas. Efectivamente al iniciar a trabajar me sentí absolutamente ruborizada con uno de ellos. Él era un hombre de rasgos japoneses, acuerpado, con estilo alterno y todo en su conjunto lo hacia muy atractivo para mi.

Tiempo después, al dejar de trabajar con mi familia, empezamos ha hablar por redes social, lo cuál llevo a que me invitara a salir. Después de 1 mes de estar saliendo y conociéndonos me pidió que fuera su novia ¡mi primer novio! quién iba a decir que en uno de los lugares en los que crecí iba a encontrar mi primer y gran amor, era algo loco de creer pues después de tanta búsqueda estaba logrando algo grande.

El lector dirá ¿pero qué tiene que ver el hecho de que haya encontrado su primer amor con que el amor rompa barreras? Esta historia no termina aún, pues recuerde que yo iba a ir a estudiar a España, Después de aceptar mi viaje, él fue claro y contundente conmigo:
“Rose, sé que te vas y que en realidad no va a ser por mucho tiempo me harás mucha falta y eso me hace sentir mal pero debo decirte que estoy dispuesto a apoyarte en este viaje y a esperar a que regreses.”